#puetapalomío

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Quienes me conocen, saben que soy muy activo en las redes sociales. Disfruto subir artículos periodísticos al muro de Facebook, publicar en Instagram fotografías de mis viajes y participar del intercambio de ideas políticas en Twitter. Esto explica por qué me chocan los comentarios de personas que adoptan el papel de censores y arremeten contra los usuarios que actualizan sus estados continuamente, comparten selfies, o tuitean a cada instante. El uso de las redes sociales es también un ejercicio de libertad individual, pues nadie está obligado a aceptar una solicitud de amistad, comentar un video o hacer like bajo tus fotos.

Con el tiempo, he descubierto que detrás de los críticos más airados se ocultan grandes «voyeristas», individuos que consideran impúdico publicar imágenes de un almuerzo, pero te espían, porque, gracias a las redes, pueden comerboca sin dejar rastro. Para alguien que pasa la mitad del año lejos de su país, estar conectado es fundamental, porque sólo así es posible seguir la actualidad política y, sobre todo, los cambios vertiginosos que experimenta nuestra sociedad…

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Incívicos, descorteses, pero «montaos»

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Son las seis menos cuarto de la tarde. Ejecutivas, oficinistas y madres confluyen en una vía muy estrecha. Avanzan sin mirar a su alrededor. De pronto, el movimiento de unas y otras se interrumpe: al fondo, una mujer propaga su exuberancia con un selfie. Casi de inmediato, una pareja de doñas protesta, pero la situación empeora cuando un joven aparece en dirección contraria y, en vez de volverse, ordena que le abran espacio. La madre más irritada se niega y, como resultado, empieza una bochornosa discusión.

Este pleito ocurrió de verdad, pero no en una avenida de Santo Domingo, sino en el pasillo concurrido de un supermercado. La tensión siguió en aumento y no llovieron galletas gracias al arrojo de unos promotores de quesos. Cuando la circulación de carritos por fin se restableció, me asaltó una duda: «¿Será que somos tan egoístas que no compartimos los espacios con un mínimo de decencia?»…

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