-6:44 para el amanecer

ríoozamaMientras Benito se atiborra de espagueti, ninguno de nosotros toca el plato. Con la barbilla hundida en una mano, Jairo rota el tenedor, haciendo ovillos de pasta.

La actitud de Mijaíl —un glotón habituado a tragar— es más chocante si cabe: en lugar de comer, observa al Eddy, quien baja el rostro, eludiendo todo contacto.

Yo revuelvo el espagueti en silencio porque las palabras de Benito me quitaron el apetito: «Sí, poeta, ustedes hablan, comen, andan y, por culpa del puñetero telefonito, hacen todo como sonámbulos: no están despiertos, solo se mueven»…

Tengo la certeza de que Mijaíl y el Eddy ocultan algo.

Al volver del colmado, cuchicheaban. Y ahora, sentados frente a frente, cruzan miradas, alternando curiosos gestos: cuando Mijaíl arquea una ceja, el Eddy arruga la boca. Si Mijaíl achica los ojos, el Eddy menea la cabeza.

Me esfuerzo por atraer la atención de Jairo, golpeo su pierna con mi rodilla, pero él continúa taciturno.

Benito nos mira receloso: «¿Por qué no comen?».

Como Mijaíl clava sus ojos en el Eddy y Jairo no responde, invento una excusa: «Están… muy calientes, camarada».

Benito alza su barbilla: «¿Y desde cuándo prefieren los espaguetis fríos?».

Comemos en seguida y, aunque el camarada guarda silencio, su mirada refleja sospecha: «¿Son mis espaguetis o hay algo más?».

La pregunta va dirigida a Mijaíl, pero quien contesta muy nervioso es el Eddy: «No, camarada, ¿por qué?».

De pronto, un eco penetra al comedor, propaga sonidos de cuerdas y, esfumando a Dj Pancita, trae la voz indignada de Otto: «¡Nadie nos moverá de aquí, carajo!».

Jairo echa una ojeada al #palacioconsistorial. Puedo leer qué transmiten sus ojos: si Lina siguiera viva, estaría tocando la batería con Otto.

Por alguna misteriosa razón, las miradas de Mijaíl y el Eddy se encuentran, sobresaltadas. Entre fuertes latidos del corazón, percibo una gritería confusa, que un estribillo aplaca rápidamente: «Si estás cansado, ¡dilo! Si estás molesto, ¡grita! Esta ciudad es nuestra, si no: ¡novanila.

Los amotinados baten palmas al compás de redoblantes.

«Es la batería de Lina, ¿verdad?», digo, apartando mi plato.

El camarada engurruña la frente: «¿Quién es Lina?».

Respondo con silencio.

Cierto pesar oprime mi garganta, pues nosotros compartíamos murmuraciones contra la policía, entretanto Otto —preso en múltiples redadas por tener tatuajes—, urgía a la rebelión, tocando su guitarra.

Nosotros manteníamos una actitud resignada ante cada afrenta, en cambio los consistoriales gritaban a pocos metros, exigiendo respeto.

Benito tiene razón: somos compañeros, ¿por qué no coreamos novanila con ellos?

El Eddy limpia su boca y dice: «Camarada…». Luego se interrumpe, balbucea incoherencias y añade: «¿Qué es mejor? ¿Cumplir un acuerdo aunque sea una locura o dejar de hacerlo por disparatoso.

En tono solemne, Benito declara: «Qué pregunta más pendeja: un hombre cumple su palabra siempre».

Esta afirmación acalla al Eddy.

«Ustedes saben de computadoras, pero nada de ideologías, mis hijos. La lealtad no se negocia. Uno honra sus pactos sin dudar».

La reflexión causa zozobra en el Eddy: «¿Pero siempre-siempre, camarada?».

Benito sonríe vagamente: «Hasta la muerte».

Cansado de tanto misterio, intervengo: «¿Por qué preguntas eso?».

El Eddy tensa los ojos: «¿Por qué pregunto qué?».

Con frecuencia, mi desconfianza se camufla en rabia: «¡Eso de cumplir acuerdos, Eddy! ¿Por qué preguntas? ¿Porque diste ideas para el golpe y después te asustaste?».

Benito se levanta, soprendido: «¿Ustedes sabían que hoy ocuparían el palacio?».

El Eddy antepone una excusa: «Yo sí… pero vi que eso’ tíguere’ ‘taban loco’ y di pa’trá». Luego muestra su disgusto, señalándome: «Y tú, panita, recuerda que la cordura es una vaina y el miedo, otra».

Este regaño embrolla más el asunto. «¿A qué te refieres con cordura?», pregunto, dispuesto a remover la basura.

Por un instante agoto su talento para evadir, Benito no intercede, pero, en un arranque inesperado, Mijaíl protesta: «¡Mierda, men, pero tú sí fuñes.

Siento fuego por dentro. Conozco mi cuadrilla: si Mijaíl protege al Eddy, esconden un secreto.

A fuer de reclamo, los amotinados cargan el aire, cantando a grito pelado: «Si estás cansado, ¡dilo! Si estás molesto, ¡grita! Esta ciudad es nuestra, si no: ¡novanila

Espero que Benito hable, pero esta vez tampoco media, concentrado en destapar una botella de «Stoli».

Nuestra furia se desvanece inmediatamente. Cuando el camarada bebe vodka significa una cosa: «¿Qué vas a contarnos?», dice Mijaíl, tragando saliva.

Benito camina alrededor de la mesa mientras llena un vaso tequilero. Jairo, El Eddy y yo nos miramos sin modo de escapar. Después, observando la torre del palacio, el camarada apunta: «Si me permiten, compartiré una historia sobre lealtad».

Su intención nos aterra por una razón: en lenguaje benitoniano, «una historia sobre lealtad» equivale a «nuevo episodio de mi apasionante vida».

Las anécdotas de Benito no aburren. Al contrario: hacen que James Bond o cualquier agente de la KGB luzcan como novatos. El problema es que exagera cantidad, y siempre que exprime sus recuerdos, saca un relato distinto.

De todas formas, narra con tal maestría que planeo escribir su biopic, una película biográfica de puros complots, intrépidos espías y malvados capitalistas.

«En 1977 era un dirigente desconocido del Partido Comunista», empieza a relatar, sorbiendo vodka. «Así que imaginen la sorpresa cuando Fidel Castro solicitó mis servicios».

Bien, aquí vamos…

«Perdón, camarada», le interrumpo. «Pero usted emigró a Cuba porque el presidente Balaguer quería matarlo».

Jairo, El Eddy y Mijaíl asienten.

Benito defiende su versión: «No, no, Fidel me llevó a La Habana para una misión peligrosa».

Me cuesta ceder porque miente: «Haga memoria, camarada. La semana pasada explicó que, después del asesinato de Orlando Martínez*, usted sería la siguiente víctima».

Como Benito se imagina afrontando peligros en conspiraciones internacionales, una mirada de reproche acompaña su pregunta: «¿Quién fue a Cuba, poeta, usted o yo?».

Por eso decido morderme la lengua, prestar oídos y memorizar estas escenas…

Sobre el fondo musical de “Misión imposible” en versión chachachá:

1. EXT. MALECÓN DE LA HABANA, CUBA – DÍA

Una ola rompe contra los arrecifes y sus gotas salpican un Chevrolet rojo que avanza a gran velocidad.

2. EXT. MINISTERIO DE LAS FUERZAS ARMADAS – DÍA

El Chevrolet rojo se detiene.

Un militar abre una puerta y BENITO sale del automóvil. Su edad es “secreto de Estado”. Tiene barba enmarañada y la piel ligeramente colorada de los blanquitos caribeños.

Benito entra al edificio acompañado del militar.

3. INT. PASILLO DEL MINISTERIO DE LAS FUERZAS ARMADAS – DÍA

El militar conduce a Benito hacia una puerta, la abre y este entra.

4. INT. OFICINA DEL COMANDANTE EN JEFE DE LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS Y BLA, BLA, BLA… – DÍA

La melodía de “Misión imposible” en versión chachachá desaparece.

Benito se detiene delante de un escritorio. Al otro lado hay un militar con boina. El hombre enciende un habano, gira su sillón y resulta ser:

FIDEL CASTRO: Tome asiento, compañero.

Benito obedece.

FIDEL CASTRO: Iré directo al grano: el pilar que sostiene este país es la lealtad. Sin ella hoy seríamos víctimas del imperialismo yanqui. Lamento tener que decirlo, pero muchos cubanos están cometiendo actos desleales a la Revolución.

Fidel Castro lanza bocanadas de humo.

FIDEL CASTRO: Por eso le busqué. Porque la lealtad escasea en Cuba. Y porque, según cuentan mis agentes infiltrados en Santo Domingo, los dominicanos pierden el culo por defender la Revolución cubana.

Fidel Castro arroja un pasaporte cubano sobre el escritorio.

FIDEL CASTRO: Ahí tiene, compañero.

Benito hojea el pasaporte con dedos temblorosos.

P.O.V. de Benito: en la página correspondiente a los datos personales aparece su fotografía y “Cienfuegos” por lugar de nacimiento.

FIDEL CASTRO (O.S.): A partir de ahora es cubano.

Benito mira a Fidel Castro con expresión de placer.

BENITO: ¿Por qué Cienfuegos, Comandante?

FIDEL CASTRO: Porque usted parece más guajiro que Liborio.

Fidel Castro suelta una carcajada.

FIDEL CASTRO: Mis agentes dicen que no existe dominicano más fiel al comunismo que usted y quiero saber si aceptaría una misión arriesgada.

BENITO: Sería un honor para mí.

Fidel Castro estrecha la mano de Benito.

FIDEL CASTRO: Una última cosa, compañero: ¿si los dominicanos admiran tanto la Revolución cubana por qué no vienen a vivir a Cuba?

Benito esboza una sonrisa nerviosa.

5. INT. HANGAR DEL AEROPUERTO BARACOA – NOCHE

Cinco PILOTOS del Regimiento Aéreo Ejecutivo, todos negros azulados y disgustados, escuchan la voz de:

BENITO (O.S.): … de acuerdo con estos informes, Jimmy Carter ordenaría la invasión a la isla antes de octubre… Como ya saben, nuestros compañeros rusos cuentan con la tecnología militar más avanzada…

Benito señala el diagrama de un bombardero.

BENITO: … y para hacer frente a los americanos, el gobierno del camarada Brézhnev ofreció seis aviones Túpolev Tu-142. Mañana volaremos a Moscú, donde aprenderemos a pilotarlos, así que aprovechen esta última noche para estar con sus mulatas. ¿Alguna pregunta?

BA’BARITO levanta la mano.

BA’BARITO: ¿Puede decirnos por qué coño el Comandante lo escogió a usted?

Benito contempla a Ba’barito, perplejo.

BENITO: Explíquese mejor, compañero.

BA’BARITO (levantando la voz): ¡Que aunque usted tenga el pasaporte no es cubano, caballero!

BENITO (nervioso): La… la única patria verdadera son tus ideales, Ba’barito… y yo… yo…

Los pilotos se dirigen a la entrada del hangar.

BENITO (gritando): ¿Adónde van? ¡Estoy hablando!… Compañero Ba’barito, oiga, respéteme que yo soy el…

Los pilotos salen sin volverse.

BENITO: … jefe de esta misión.

6. EXT. BASE AÉREA DE ZHUKOVSKY, MOSCÚ – DÍA

Las hélices de un vetusto cuatrimotor de la Fuerza Aérea de Cuba dejan de girar. Un humo denso envuelve la aeronave.

Benito desciende por la escalerilla. Tras él bajan Ba’barito y los otros pilotos morenitos cargando regalos: ron, habanos, elepés del Benny Moré y una pata de lechón asada.

Una comitiva de militares y políticos rusos espera en la pista. El Secretario General del Comité Central del Partido Comunista, LEONID BRÉZHNEV, destaca debido a sus medallas.

Benito extiende una mano hacia él.

Ba’barito mira con frialdad a Benito.

BENITO (en ruso): Továrishch Brezhnev: ot imeni Fidel Castro, ya poblagodaritʹ–

(SUBTÍTULOS: Camarada Brézhnev: en nombre del comandante Fidel Castro, quiero agradecer por–)

Benito descubre a una mujer entre los militares. Tiene grandes pómulos, ojos grisáceos y es bastante hermosa: SONJA (26 años).

BENITO (flirteando): ¡Coño, rubia!… Cómo me gustaría saber más ruso para decirte “Tú si me gustas”.

Sonja examina a Benito con desconfianza.

SONJA (en perfecto español): Se dice: “Yaidiot”. Repítelo…

Benito sonríe.

BENITO: Yaidiot, mami.    

(SUBTÍTULOS: Soy un idiota, mami).

SONJA (divertida): Me di cuenta.

7. INT. BAR PENUMBROSO – NOCHE

Ba’barito y los pilotos morenitos reclaman a un BARMAN con gorra bolchevique. Gesticulan acaloradamente mientras el ruso devuelve una mirada gélida.

SONJA (O.S.): … por eso, aunque nuestro Gobierno prometió a los Estados Unidos que no volvería a ofrecer armamento ofensivo a Cuba, el camarada Brézhnev…

En un rincón apartado, al fondo de la barra, Sonja conversa con Benito. Él observa a la mujer con ojos arrobados.

SONJA: … quiso donar los bombarderos Tu-142 y ayudar a Fidel Castro. Todo esto corriendo el riesgo de que estalle un conflicto entre Rusia y– Camarada Benito, ¿piensa mirarme con esa cara de estúpido todo el tiempo?

BENITO (avergonzado): Disculpa, chula… Este… Entonces mañana mismo comienza el entrenamiento… y–

BA’BARITO (en voz alta): ¿Y la Sonora Matancera?

Benito y Sonja voltean el rostro: Ba’barito y los pilotos morenitos hostigan al barman con gorra bolchevique.

PILOTO MORENITO #1: ¡Vicentico Valdés, compañero! ¡Vicentico del Septeto Jabón Candado!

PILOTO MORENITO #2: Coño, chico, ¿y qué oyen aquí en Mo’cú?

Sonja termina su vodka de un trago.

SONJA (preocupada): ¿Seguro que podemos confiar en ellos?

8. INT. AULA DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN DE VUELO GROMOV – DÍA

Un INSTRUCTOR DE VUELO muestra un modelo a escala del bombardero Túpolev Tu-142 a Benito y los pilotos morenitos.

INSTRUCTOR DE VUELO: ¿Alguien me puede decir qué tienen de especial estos cuatro motores?

Ba’barito hojea su manual disimuladamente.

Benito levanta la mano, emocionado.

INSTRUCTOR DE VUELO: Sí, továrishch Benito…

Benito recita como estudiante de primaria:

BENITO: Son motores Kuznetsov NK-12, maestro… Y… y están equipados con hélices contrarrotatorias… Y… y tienen una potencia de… de… 8.948 kilovatios.

El instructor de vuelo aplaude.

INSTRUCTOR DE VUELO: ¡Excelente, továrishch Benito! (A los pilotos morenitos) ¿Y ustedes cinco por qué no se aplican un poco más?

Benito lanza un vistazo por la ventana: destellos de sol escapan de un bombardero Túpolev Tu-142 en pista.

Ba’barito dibuja en su manual.

INSERTO – MANUAL DE BA’BARITO

La punta del lápiz traza un barbudo ahorcado idéntico a Benito.

Se oye el RUGIDO de un avión despegando y:

9. EXT. PISTA DE LA BASE AÉREA DE ZHUKOVSKY – DÍA

Bajo la mirada atenta de Sonja, un bombardero Túpolev Tu-142 despega. La mujer sonríe emocionada.

FUNDIDO RÁPIDO A:

10. INT. CABINA DEL BOMBARDERO TÚPOLEV TU-142 – DÍA

Benito grita lleno de júbilo, echa la aeronave hacia un costado y, ganando velocidad, hace un violento giro de 180 grados.

FUNDIDO RÁPIDO A:

11. EXT. CIELO DESPEJADO – DÍA

El bombardero Túpolev Tu-142 se aleja. La cámara hace un cambio de longitud focal y, poco a poco, pasa de plano lejano a un plano cercano de la palabra que resplandece al exterior del fuselaje: “Туполев”.

DISUELVE A:

12. INT. TABERNA – NOCHE

La aguja de una máquina de tatuar graba esta palabra en el antebrazo de…

«Perdón que interrumpa otra vez, camarada», digo, «¿pero no se hizo el tatuaje aquí en Santo Domingo?».

Si uno detecta incongruencias en las aventuras de Benito es preferible pasarlas por alto, pues se ofende.

«¿De dónde coño saca usted eso?», pregunta y, sin darme tiempo a responder, el muy terco continúa: «El nombre del tatuador era Markov, también piloto y natural de Volvogrado».

El camarada me ofrece más espaguetis, rechazo con la mano y, sin otra alternativa, corrijo la secuencia mentalmente…

12. INT. TABERNA – NOCHE

La aguja de una máquina de tatuar QUE EMPUÑA UN TATUADOR LLAMADO MARKOV, TAMBIÉN PILOTO Y NATURAL DE VOLVOGRADO graba esta palabra en el antebrazo de Benito, quien está rodeado de pilotos rusos.

PILOTOS RUSOS: Da zdravstvuet továrishch!      

(SUBTÍTULOS: ¡Qué viva el camarada!)       

Benito, Markov y los pilotos rusos entonan el “Himno del Partido Comunista”.

13. INT. BAR PENUMBROSO – MISMO TIEMPO

Sonja se despide del barman con gorra bolchevique, camina hacia la puerta, pero dirige su atención hacia un rincón, donde está Ba’barito hablando por teléfono en compañía de los pilotos morenitos.

Sonja se oculta detrás de una pared, asoma la cabeza y escucha.

P.O.V. de Sonja: Ba’barito tiene las facciones tensas. Con una mano sujeta el auricular; y con la otra, unos folios confidenciales del bombardero Túpolev Tu-142.

BA’BARITO (al teléfono): Sí, sí… y nos envía a Rusia con un blanquito que ni siquiera es cubano…

14. INT. DESPACHO OVAL, CASA BLANCA, WASHINGTON, D. C. – DÍA

Un TRADUCTOR levanta su pulgar, complacido. Delante tiene un teléfono con la función “manos libres” activada.

INTERCORTES: TRADUCTOR/BA’BARITO

TRADUCTOR: El Gobierno de los Estados Unidos está muy agradecido por estas informaciones.

BA’BARITO: Sí, sí, sí… pero ahora dígame el nombre del espía que nos va a sacar de aquí y–

TRADUCTOR (fingiendo): ¿Cómo?… No se entiende bien… ¿Puede repetir?… No le oigo…

El traductor corta la llamada y comparte una carcajada burlona con el presidente JIMMY CARTER, que está inclinado ante un mapa físico de Cuba.

JIMMY CARTER: Poor bastard…   

(SUBTÍTULOS: Pobre diablo…)

15. INT. BAR PENUMBROSO – NOCHE

Con el rostro sudoroso por la ira, Ba’barito grita al auricular:

BA’BARITO: ¡No me lo haga’, gringo!… No me lo haga’!… ¡No me…!

Ba’barito cuelga y mira a los pilotos morenitos, asustado.

BA’BARITO: Cambio de planes, compañeros.

Sonja sale del bar sigilosamente y…

16. EXT. CALLEJÓN OSCURO – NOCHE

… nace de las sombras a bordo de una vespa. La motocicleta derrapa suavemente y sale de cuadro.

17. INT. CUARTO DE UNA PENSIÓN – NOCHE

Benito ensaya expresiones seductoras frente a un espejo.

BENITO (con marcadísimo acento dominicano): Dimeavé, mami: yo ya soy piloto. ¿Resolvemo’ ahora mi’mo?

Unos NUDILLOS golpean la puerta.

Benito abre: es Sonja.

BENITO (coqueto): Te estaba esperando, chula.

SONJA (angustiada): Hay algo importante que debo decirte, Benito.

BENITO: Y yo a ti, linda…

Benito rodea a Sonja con sus brazos, la atrae hacia él y besa sus labios apasionadamente. Ella se aparta, empujándolo.

SONJA (alterada): ¿Qué estás haciendo?

Benito señala la cama.

BENITO: Es verdad, no perdamos tiempo: vamo’ a lo que vinimo’

SONJA: ¡No, Benito! ¡Tus compañeros están conspirando!

Benito observa a Sonja, atónito.

Se oye nuevamente el (puñetero) fondo musical de “Misión imposible” en versión chachachá y…

18. INT. BURÓ POLÍTICO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA – DÍA

Leonid Brézhnev se pasea de un lado a otro, pensativo.

Varios políticos rusos discuten entre ellos.

Benito gira el disco de un teléfono.

La versión chachachá de “Misión imposible” se interrumpe.

Sonja se acerca a Leonid Brézhnev, intranquila.

SONJA: Chto vy budete delatʹ teperʹ, továrishch Brézhnev?    

(SUBTÍTULOS: ¿Qué piensa hacer ahora,camarada Brézhnev?)

Leonid Brézhnev entrecierra los ojos y:

IMAGINACIÓN DE BRÉZHNEV – FESTEJO DEL 30 ANIVERSARIO DE LA R.D.A.

Leonid Brézhnev besa en la boca a Erich Honecker, presidente del Consejo de Estado.

LEONID BRÉZHNEV (V.O.): Sortirovatʹ ikroĭ,litr vodki i prinyatʹ yego v postelʹ… 

(SUBTÍTULOS: Ordenar caviar, un litro de vodka y llevarlo a lacama…)

VUELTA A ESCENA:

Benito acerca sus labios al auricular:

BENITO: ¿Comandante Castro?

Leonid Brézhnev, Sonja y los políticos rusos rodean a Benito.

INTERCORTES: BENITO/FIDEL CASTRO

FIDEL CASTRO (seco): Dígame, compañero Benito…

BENITO: No soy quién para dar órdenes, pero debe activar de inmediato los códigos de emergencia: el imperialismo yanqui sedujo a Ba’barito y los pilotos… ¡Están conspirando!

FIDEL CASTRO: Hablé con Ba’barito hace un rato.

BENITO (extrañado): Ah, ¿sí?

FIDEL CASTRO: Sí… y me contó todo sobre la conspiración.

BENITO: Ba’barito es un enemigo de la Revolución, Comandante.

FIDEL CASTRO (enfurecido): ¡El enemigo de la Revolución eres tú!… Coño, chico, ¿de verdad tú crees que yo soy un estúpido?

BENITO: No, comandante: Ba’barito miente, lo está engañando.

FIDEL CASTRO: Ba’barito cree en la Revolución y me contó todo: que revelaste nuestros planes al comemierda de Carter y planeabas irte a la Florida en uno de los aviones… ¡Tú piensas que yo soy pendejo, Benito!… Ba’barito tiene razón: antes de creer la palabra de un dominicano, es mejor confíar en una puta…

Fidel Castro cuelga.

Los ojos aterrados de Benito buscan a Sonja: ella estruja sus manos, preocupada.

19. EXT. CALLE DESIERTA – DÍA

Ba’barito está apoyado contra un poste. La visera de su gorra le cubre parcialmente el rostro.

P.O.V. de Ba’barito: Sonja y Benito llegan en la vespa, aparcan y entran a la pensión.

Ba’barito sonríe maliciosamente.

20. INT. CUARTO DE UNA PENSIÓN – DÍA

Benito mete ropa en una maleta.

SONJA: No puedes regresar a Cuba, Benito.

BENITO: Di mi palabra a Fidel Castro. Creo en la Revolución. No soy ningún traidor, Sonja. Y tú me ayudarás a demostrarlo.

SONJA: Pero no puedo–

BENITO (interrumpiendo): ¿Significo algo para ti?… ¿O no?

Sonja responde “sí” con un tímido movimiento de cabeza.

El tíguere Benito desliza su lengua entre los labios de la rusa.

21. EXT. AZOTEA DE UN EDIFICIO – DÍA

Ba’barito encañona la ventana del cuarto con un rifle.

P.O.V. de Ba’barito: la mirilla apunta hacia Benito y Sonja mientras se besan.

Los demás pilotos morenitos, apostados a derecha e izquierda, también dirigen sus fusiles en la misma dirección.

22. INT. CUARTO DE UNA PENSIÓN – DÍA

Benito besa a Sonja con violencia, ella abre los ojos y:

P.O.V. de Sonja: Ba’barito mira a través de la mirilla de su arma.

Un DISPARO rompe el cristal de la ventana.

Sonja tira al suelo a Benito y ambos resultan ilesos.

SONJA: ¡Es Ba’barito! ¡Son ellos!

Una DESCARGA de disparos perfora cama, armario y paredes. 

Sonja y Benito sacan sus pistolas y abren fuego.

El intercambio de disparos se prolonga hasta que Benito hiere mortalmente a Ba’barito y…

23. EXT. AZOTEA DE UN EDIFICIO – DÍA

La sangre escapa del pecho de:

BA’BARITO (adolorido): Ay, Vi’gen de la Carida’… y yo tan lejo’…

El cuerpo de Ba’barito cae al pavimento en cámara lenta.

FUNDIDO ENCADENADO:

24. EXT. PLAZA ROJA DE MOSCÚ – DÍA

La nieve se acumula sobre los adoquines.

Benito y Sonja caminan abrazados. Él sujeta un telegrama.

BENITO (lee): “… y olvídese de Cuba. STOP. Atentamente: el Comandante. STOP”.

SONJA (escandalizada): ¿Eso es todo?

BENITO: No, también dice: “Hijo’eputa. STOP”.

Benito arruga el telegrama y lo lanza lejos.

SONJA: ¿Qué piensas hacer?

BENITO: Aunque Fidel no crea en mí, seguiré siendo fiel a mis ideales: los tipos como Ba’barito son una amenaza para el comunismo… ¿Por qué preguntas? (pícaro) ¿Me vas a proponer algo?

Sonja sonríe y lleva las manos de Benito a su vientre.

25. EXT. PUERTO DE SAN PETERSBURGO – DÍA

Sobreimpreso en pantalla: “Un año después”.

Una hilera de pasajeros espera para embarcar. Benito y Sonja figuran entre ellos. Él carga una bolsa de lona al hombro; ella, un bebé que duerme plácidamente, chupándose el dedo.

SONJA: ¿Soportará el calor?

Benito besa la frente del bebé.

BENITO: Claro: es mitad dominicano.

Un EMPLEADO de la compañía naviera se acerca.

EMPLEADO: Vash bilet, pozhaluĭsta…  

(SUBTÍTULOS: Sus boletos, por favor…)

Benito entrega los boletos.

Cuatro marineros empieza a cantar “La internacional”.

Los ojos de Sonja se llenan de lágrimas y:

SONJA: Tengo que ir al baño.

BENITO (extrañado): ¿No te puedes esperar hasta subir al barco?

Sonja le entrega al bebé y cubre su cabecita.

SONJA: Adelántate… ya voy.

Benito sube al barco con el bebé en brazos.

Los marinos siguen cantando el himno obrero.

Sonja rompe a llorar mientras huye del puerto.

DISUELVE A:

 26.  EXT. MAR CARIBE – DÍA

La proa del barco corta las aguas.

28. EXT. CUBIERTA DEL BARCO – DÍA

Un SILBATO anuncia el fin del trayecto.

Benito observa los arrecifes frente a él y levanta al bebé.

BENITO (emocionado): Saluda, Mijaíl… Es tu ciudad: es Santo Domingo…

Los ojitos grisáceos del bebé se abren y…

Mijaíl retira los platos brúscamente: «Ya terminaron, ¿verdad?».

Era de prever: la mención de Sonja, su madre, le provoca un malestar que apenas disimula.

Para Benito, aquella mujer valerosa, integrante legendaria del Politburó, merece honores. Mijaíl, en cambio, la considera otra partidaria loca de Lenin. Una desconocida que le telefonea cada cumpleaños, que insiste en llamarlo «Misha», que nunca le amamantó por preferir el comunismo.

Benito acaba el vodka.

La nostalgia quiebra su voz: «Uno es fiel a su palabra, Eddy. Siempre».

Mijaíl vuelve las espaldas y, antes de atravesar el comedor, lanza un torpedo a Benito: «Aunque por eso descuides a tu hijo»

Sonámbulos © Miguel Piccini

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* Periodista asesinado por el régimen balaguerista conocido como Los Doce Años (1966-1978).

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‘¿Quién manda?’, Mejor Guión 2012-2013

quien-mandaDaniel Aurelio y Ronny Castillo son los ganadores en la categoría Mejor Guionista 2012-2013 de La Silla.

El guión de ¿Quién manda? convirtió a la mancuerna Aurelio-Castillo en ganadora del renglón Mejor Guionista de la primera entrega de estos premios. El filme recibió siete galardones más: Mejor Fotografía, Mejor Comedia, Mejor Director, Mejor Actor Principal, Mejor Actor Secundario, Mejor Dirección de Arte y Mejor Película.

¿Quién manda? es una comedia romántica que narra el enfrentamiento entre Álex y Natalie, dos seductores incorregibles que despliegan sus arsenales de conquista para doblegar al otro.

La película fue escogida por la Dirección General de Cine (DGCINE) para representar a República Dominicana en la categoría Mejor Película Extranjera de los premios Oscar 2014.

Muchos guiones, muchas preguntas

lasillaUn total de veinte cineastas, guionistas y «colaboradores» compiten en la categoría Mejor Guionista de los premios La Silla. Con este galardón, ADOCINE quiere honrar al escritor cinematográfico, pero hay tanta disparidad entre los nominados que más bien trivializa nuestro oficio.

El próximo domingo 17 de noviembre, la Asociación de Profesionales de la Industria del Cine (ADOCINE) realizará la primera entrega de La Silla, premiación creada para reconocer todas las disciplinas involucradas en un filme. El galardón fue bautizado con este nombre en honor a la película de 1963 basada en un monólogo del dramaturgo Franklin Domínguez.

Como no he visto La silla, no puedo valorar su estética, pero gracias a una crítica del periódico El Caribe (publicada poco después de su estreno en los teatros Colón y Elite) tengo una idea del argumento: en esa silla que simboliza un tribunal, el joven Luis Manuel González entona su mea culpa por delatar compañeros de una conspiración contra Trujillo.

La silla tendrá méritos como producción cinematográfica, sobre todo por su aparente economía de recursos, pero yo hubiera propuesto «Palau» como nombre para estos premios. No obstante, entiendo que así como ocurría a principios de los 60, cuando Domínguez cosechaba éxitos con su película, hoy el trabajo de Palau se considera «cine de aficionado».

En su momento, celebramos la creación del premio, pues los únicos galardones concedidos a la comunidad cinematográfica dominicana pertenecían al Soberano (antes Casandra) y básicamente en tres categorías: Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Actor. En esta premiación, la Asociación de Cronistas de Arte (ACROARTE) es responsable de presentar candidatos y, conforme al criterio de sus miembros, escoger los ganadores.

Con La Silla, los y las cineastas del país reciben un merecido espaldarazo (o al menos eso parece), ya que ADOCINE premiará renglones tradicionalmente ignorados como Musicalización, Sonido, Producción, Maquillaje, Vestuario o Efectos Especiales. Asimismo, otros más conocidos como Mejor Director y, por supuesto, Mejor Guionista. Es en esta categoría, que pretende exaltar al escritor de cine más destacado del período noviembre 2012-octubre 2013, donde encontramos más incongruencias y desaciertos.

 ¿Nominar o complacer?

Las cifras hablan por sí solas: 15 guiones, 20 candidatos (entre directores, guionistas y «colaboradores») y todas las combinaciones posibles, desde «director-guionista» hasta «escritor-colaborador». La lista de candidatos es tan extensa que cualquiera diría que la pauta para nominar fue «no dejar fuera a nadie».

Otro detalle llamativo es el intervalo que ADOCINE escogió para premiar al Mejor Guionista: todos los guiones pertenecen a películas estrenadas entre el 1 de noviembre de 2012 y el 31 de octubre del presente año. ¿Por qué en ese lapso? ¿No es más lógico premiar el guión sobresaliente de 2012 y esperar la segunda entrega de La Silla para nominar los correspondientes a 2013?

Mi preocupación no tiene que ver solamente con la organización del premio, sino con aspectos de valoración. Por ejemplo, los éxitos de ¿Quién manda?, un guión escrito por Daniel Aurelio y Ronny Castillo, están más frescos que la relación de méritos de La lucha de Ana. Además, cuando revisas las nominaciones, surgen otras dudas: ¿bajo qué criterio juntaron Profe por accidente y Jaque mate en una misma categoría? ¿Por qué aparecen candidatos con dos guiones?

En galardones cinematográficos, la simple nominación ya es un premio. Por eso sigo sin comprender qué sentido tiene esta «masificación». La votación al Mejor Guionista 2013 está reservada a miembros de ADOCINE. ¿Cuál será el sistema? ¿Leer y estudiar cada texto? ¿Valorar parámetros argumentales o de estructura? ¿Tener en cuenta la evolución de personajes?… ¿O hacer «clic» en la película que causó más ruido?

A la espera del ganador o los ganadores, he visto por segunda vez la mayoría de películas (menos Sanky panky II) cuyos guiones están en competencia. La cantidad de información que aporta esta categoría es tal que podemos «radiografiar» nuestro oficio en los últimos doce meses:

Quiénmanda¿Quién manda? El director. Si no me creen, revisen la lista de nominados. El director dominicano escribe (José María Cabral, Bladimir Abud, Alfonso Rodríguez) y cuando su historia necesita bisturí, busca ayuda en «colaboradores», la fórmula de escritura más popular entre nuestros cineastas. Siete guiones nominados a La Silla son resultado de colaboraciones: El rey de Najayo, Ponchao, Jaque mate, El hoyo del diablo, Los súper, Sanky panky II y ¿Quién manda?

laluchadeanaLa lucha de… ella. Ningún guión nominado tiene firma de mujer. Por tanto, o pocas guionistas están escribiendo, o colar un guión es más complicado si su autor no es hombre (en la actualidad, Leticia Tonos es la única directora-guionista reconocida). Tal vez por eso, en marzo de 2014, la Dirección General de Cine (DGCINE) celebrará la quinta edición del Festival Internacional Mujeres en Corto. Apoyamos esta iniciativa, aunque creemos que la igualdad se construye en los mismos espacios de competencia, no separando por género.

aritmodefeA ritmo de comedia. El 2013 pasará a la historia como un año de evolución temática: más dramas y nuevas incursiones, específicamente en documental (La montaña) y ciencia ficción (Biodegradable). Sin embargo, la comedia sigue siendo el género por excelencia. De los 15 guiones nominados a La Silla, 8 son de esta categoría, 6 cumplen patrones dramáticos (uno de ellos, A ritmo de fe, con elementos de musical) y la única historia de terror es El hoyo del diablo.

Foto-de-PonchaoPonchao, pero en paridad. Un gran descubrimiento (hablo de manera personal, claro) ha sido la idea de guión que maneja ADOCINE, pues estas nominaciones demuestran que su valor como texto cinematográfico depende exclusivamente de cifras en taquilla (si Haneke fuera dominicano, el guión de Amour no estaría en competencia porque tal vez sería un «clavo»). Al momento de votar, ¿qué tendrá más importancia? ¿El guión en sí mismo o el nombre del director? ¿Por qué ganaría Mi angelito favorito a Lotomán 2.0? ¿El teniente Amado es un personaje más completo que Ana simplemente por haber existido?

Y La Silla es para…

A veces, opinar de cine en nuestro país es incómodo, y más aún si formas parte de esta pequeña familia cinematográfica (eso somos, créanme). Para el cineasta dominicano, la crítica es un estorbo y resulta gracioso porque todos juran que seremos la vanguardia del cine latinoamericano aplaudiendo cualquier ocurrencia visual, señalando únicamente la «buena fotografía» del filme, callando ante los desaciertos narrativos.

Al igual que ustedes, espero con mucha curiosidad los resultados de La Silla, pero también los ataques directos o indirectos a esta nota. ADOCINE tiene que revisar su premiación, mejorando, entre otros aspectos, el criterio para nominar guionistas. De lo contrario, seguiremos hundidos en esta autocomplacencia que nada aporta, salvo alardear de 12, 15 o 20 películas anuales.

Si el domingo no gana un buen guión, olviden el sueño de ser industria. ¿Qué vamos a exportar? ¿Efectos especiales?

Buenas historias,

Pi

Proyecto Cupido

EmboscadaCupidoLa idea quizá parezca descabellada, pero como el cine es así, me he propuesto «reinterpretar» el guión que Juan Bautista Alfonseca escribió para Las emboscadas de Cupido[1], segunda película de Francisco Palau, estrenada en marzo de 1924.

Como saben, los negativos de este filme se perdieron durante el ciclón San Zenón y las únicas referencias proceden de reseñas escritas en Listín Diario, los ensayos de José Luis Sáez y el trabajo documental de René Fortunato.

Mi idea es aprovechar estas fuentes, la lista de locaciones y los pocos fotogramas que se conservan, para escribir una versión de la comedia que, según los críticos, imitaba en argumento y estructura a las películas italianas o «americanas» de la época.

El guión respetará las convenciones del cine mudo. Y para hacerme una idea del lenguaje visual utilizado por Alfonseca y Palau, estoy consultando películas del período 1915-1922 que pudieron influir al momento de concebir la historia.

Por ahora, la gran tarea es determinar con precisión el argumento porque hay muchas diferencias entre el resumen de Fortunato y, por ejemplo, las notas firmadas por el crítico puertorriqueño Santiago Indalecio Rodríguez.

El guión definitivo estará disponible para su filmación. Informaré por esta vía de los avances en escritura.


[1] En su libro Escritos de cine, René Fortunato se refiere a la película en singular: La emboscada de Cupido.

El oficio desdeñado

GuionistasEscribiendo

John Laroche: Look, we’re not lost (Adaptation)

Aunque no pretenda contagiar la euforia que desbordan muchos artículos sobre el cine en República Dominicana, admito que aquel sueño candoroso de Francisco Palau (pionero de nuestra cinematografía) es por fin una realidad en la que germinan artistas y técnicos necesarios para despegar como industria. Hace apenas seis años, la filmación simultánea de varias películas era inusual. Hoy sucede y, por si fuera poco, cada estreno confirma que existe un público no formidable, pero sí interesado en historias con etiqueta «erredé».

El futuro infunde aliento. La entrada en vigencia de la Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica que, entre otros objetivos, aspira convertir a nuestro país en un destino seguro para filmar, así como la esperadísima apertura de Pinewood Indómina Studios —el complejo de rodaje más completo del Caribe—, son pruebas irrefutables de que nuestro cine importa, progresa y algún día será un negocio rentable.

Hasta aquí todo luce esperanzador. La resistencia a producir cintas dramáticas (La lucha de Ana, Bladimir Abud) está desapareciendo. Nuestras películas ganan premios (La hija natural, Leticia Tonos, tercer lugar del Audience Choice Award del Festival de Cine de Chicago). Y desde su portal de internet, la Dirección General de Cine (DGCINE) ofrece un catálogo de profesionales vinculados al quehacer cinematográfico: editores, gaffers, encargados de vestuario, etcétera.

Podría aplaudir de satisfacción, pero mientras el trabajo de directores y actores se reconoce públicamente, los guionistas seguimos siendo esos parientes desconocidos del álbum cinematográfico, gente nombrada únicamente cuando algún crítico dice: «Nuestro cine necesita buenos escritores». Aunque 2012 fue productivo en número de películas, para mí representó un tanteo. En otros países, la figura del director-autor no es regla, pero la mayoría de productores dominicanos aún respaldan esta idea.

Si piensas que exagero, echa un vistazo a los filmes del pasado año: la mayoría fueron escritos por sus directores o son resultado de «colaboraciones» (Jaque Mate, El rey de Najayo). La perspectiva para 2013 se vislumbra idéntica, pues salvo contadísimas excepciones (Biodegradable, ópera prima de Juan Basanta, con guión de Marcel Fondeur), nos esperan muchas películas escritas, dirigidas y hasta producidas por la misma persona.

Cada vez que comparto con aspirantes a guionistas me entra la curiosidad. Vender un guión en República Dominicana es complicado; y nuestro oficio, fatigoso. ¿Por qué anhelan entonces escribir para cine o televisión? Si es por glamour o reconocimiento, perderán su tiempo: pocos guionistas recorren la alfombra roja o son laureados por un primer guión como Diablo Cody.

Cuidado: no intento que renuncien (imposible, si la necesidad de contar es auténtica), pero me resulta inevitable desmitificar al tipo que crea la «historia perfecta» mientras acaba una cajetilla de cigarrillos y, sin mucho esfuerzo, consigue productor. Ojalá fuera tan simple. El guionista escribe libretos que nunca se filman. El guionista acepta cada revés narrativo y sigue creando. El guionista resuelve conflictos dramáticos, incluso cuando duerme.

Abrir un documento de Final Draft, escoger un lugar insólito para desarrollar la acción y soltar dos o tres diálogos ingeniosos no te hace un escritor cinematográfico. Para ejercer este oficio indispensable y, lamentablemente, poco comprendido, hay una serie de requisitos además de la cinefilia.

Leer no, devorar libros. Es el primer gran error de un principiante: creer que la lectura sobra al momento de escribir películas. El guionista lee. Mucho. Y además de filmes y series completas de televisión, consulta libros sobre dramaturgia, psicología (¿o cómo crees que inventamos personajes creíbles?), historia, etcétera. Los manuales para formatear guión, esos How to tan populares en Estados Unidos, son útiles, pero hacen falta pesos pesados para superar bloqueos creativos: Arte Poética, de Aristóteles; La vida del drama, de Eric Bentley; o El arte de la escritura dramática, de Lajos Egri, por ejemplo.

Paciencia. ¿Sabes por qué muchas películas dominicanas resultan frustrantes? Porque llegan a la gran pantalla con errores básicos de guión: un primer acto demasiado largo, personajes trillados, final predecible o chocante (¿recuerdas la Biblia que sujeta Manuel —Hensy Pichardo— para enfrentar al espíritu maligno en Andrea?). A veces pienso que nuestros cineastas no desean compartir buenas historias, sino llenar salas de cine. Esto explicaría la urgencia de filmar, aun sabiendo que el guión contiene fallos. Un guionista respeta los ciclos creativos, entrega la historia acabada y, cuando es necesario, escribe una nueva versión o tratamiento.

Cultivar ideas. Con frecuencia, la intención de escribir guiones surge así: «¡Tengo una idea buenísima!». Y como escribir novela es tedioso, el «próximo» Paul Haggis dice: «Mejor escribiré una película». ¡Felicidades! Supongo que, además de esa idea única, estupenda y «costosa», tendrás al menos otras 800 para incorporarte al staff de una productora, redactar biblias de series, crear personajes inolvidables, escribir decenas de tratamientos, pulir diálogos en pleno rodaje, pasar de un género a otro… En definitiva, vivir nuestro oficio.

Disponibilidad 24/7. Es obligatoria cuando formas parte de un equipo de escritores. Los guionistas de telenovela, por ejemplo, cumplen calendarios de entrega muy estrictos: un libreto diario. Llevar a efecto estos cronogramas implica trabajar los fines de semana y, sobre todo, de madrugada. Tu adaptación debe ser rápida, pues te aguarda otro ajetreo: «incubación de ideas». Durante la cumbre de guionistas celebrada en Ciudad México, la doctora Linda Seger —autora de La escritura subtexto: lo que está abajo, y consultora de guiones para CBS, ABC, NBC y Disney Animation— explicó que la creatividad es circular, por tanto «tiene que haber tiempo de procesamiento inconsciente». En otras palabras: las ideas no respetan horarios, emergen mientras friegas, trotas, cenas…

Escribir por encargo. Así funciona este negocio: un director envía su argumento y tú desarrollas el guión; un productor compra los derechos de una serie exitosa y te encarga la adaptación. Si tus únicos intereses son musicales, comedias románticas o historias de zombis, empieza a documentarte un poco más. El guionista sabe qué ocurrió durante la Guerra Fría y siente sin reparos las emociones de un asesino. ¿Que cuándo escribirás tus guiones originales? Mientras llega el siguiente proyecto.

En Escritos sobre cine, una compilación de entrevistas y artículos dedicados a la obra documental de René Fortunato, el autor de la trilogía El poder del jefe señala que, aunque alentador, el panorama actual del cine dominicano es también preocupante: «Mientras predomine la “farándula cinematográfica” en el Gobierno y en una parte del conglomerado del sector cine, difícilmente se pueda establecer en nuestro país una industria cinematográfica con bases sólidas».

Comparto esta observación y, de hecho, la puedo extrapolar a nuestro oficio. Así como existe la falsa creencia de que cualquiera puede interpretar un papel, también es falso que cualquiera puede escribir una buena película. Sin guionistas, seguiremos como una «familia cinematográfica», pero jamás nos convertiremos en industria. Si en verdad quieres contar historias, el futuro del cine dominicano te pertenece. Tarde o temprano, los productores reconocerán la importancia de nuestro trabajo. Una producción exitosa es idéntica a una constelación: brilla porque suma talentos.

Publicado en la revista El grito (#1, febrero de 2013).