‘¿Quién manda?’, Mejor Guión 2012-2013

quien-mandaDaniel Aurelio y Ronny Castillo son los ganadores en la categoría Mejor Guionista 2012-2013 de La Silla.

El guión de ¿Quién manda? convirtió a la mancuerna Aurelio-Castillo en ganadora del renglón Mejor Guionista de la primera entrega de estos premios. El filme recibió siete galardones más: Mejor Fotografía, Mejor Comedia, Mejor Director, Mejor Actor Principal, Mejor Actor Secundario, Mejor Dirección de Arte y Mejor Película.

¿Quién manda? es una comedia romántica que narra el enfrentamiento entre Álex y Natalie, dos seductores incorregibles que despliegan sus arsenales de conquista para doblegar al otro.

La película fue escogida por la Dirección General de Cine (DGCINE) para representar a República Dominicana en la categoría Mejor Película Extranjera de los premios Oscar 2014.

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Muchos guiones, muchas preguntas

lasillaUn total de veinte cineastas, guionistas y «colaboradores» compiten en la categoría Mejor Guionista de los premios La Silla. Con este galardón, ADOCINE quiere honrar al escritor cinematográfico, pero hay tanta disparidad entre los nominados que más bien trivializa nuestro oficio.

El próximo domingo 17 de noviembre, la Asociación de Profesionales de la Industria del Cine (ADOCINE) realizará la primera entrega de La Silla, premiación creada para reconocer todas las disciplinas involucradas en un filme. El galardón fue bautizado con este nombre en honor a la película de 1963 basada en un monólogo del dramaturgo Franklin Domínguez.

Como no he visto La silla, no puedo valorar su estética, pero gracias a una crítica del periódico El Caribe (publicada poco después de su estreno en los teatros Colón y Elite) tengo una idea del argumento: en esa silla que simboliza un tribunal, el joven Luis Manuel González entona su mea culpa por delatar compañeros de una conspiración contra Trujillo.

La silla tendrá méritos como producción cinematográfica, sobre todo por su aparente economía de recursos, pero yo hubiera propuesto «Palau» como nombre para estos premios. No obstante, entiendo que así como ocurría a principios de los 60, cuando Domínguez cosechaba éxitos con su película, hoy el trabajo de Palau se considera «cine de aficionado».

En su momento, celebramos la creación del premio, pues los únicos galardones concedidos a la comunidad cinematográfica dominicana pertenecían al Soberano (antes Casandra) y básicamente en tres categorías: Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Actor. En esta premiación, la Asociación de Cronistas de Arte (ACROARTE) es responsable de presentar candidatos y, conforme al criterio de sus miembros, escoger los ganadores.

Con La Silla, los y las cineastas del país reciben un merecido espaldarazo (o al menos eso parece), ya que ADOCINE premiará renglones tradicionalmente ignorados como Musicalización, Sonido, Producción, Maquillaje, Vestuario o Efectos Especiales. Asimismo, otros más conocidos como Mejor Director y, por supuesto, Mejor Guionista. Es en esta categoría, que pretende exaltar al escritor de cine más destacado del período noviembre 2012-octubre 2013, donde encontramos más incongruencias y desaciertos.

 ¿Nominar o complacer?

Las cifras hablan por sí solas: 15 guiones, 20 candidatos (entre directores, guionistas y «colaboradores») y todas las combinaciones posibles, desde «director-guionista» hasta «escritor-colaborador». La lista de candidatos es tan extensa que cualquiera diría que la pauta para nominar fue «no dejar fuera a nadie».

Otro detalle llamativo es el intervalo que ADOCINE escogió para premiar al Mejor Guionista: todos los guiones pertenecen a películas estrenadas entre el 1 de noviembre de 2012 y el 31 de octubre del presente año. ¿Por qué en ese lapso? ¿No es más lógico premiar el guión sobresaliente de 2012 y esperar la segunda entrega de La Silla para nominar los correspondientes a 2013?

Mi preocupación no tiene que ver solamente con la organización del premio, sino con aspectos de valoración. Por ejemplo, los éxitos de ¿Quién manda?, un guión escrito por Daniel Aurelio y Ronny Castillo, están más frescos que la relación de méritos de La lucha de Ana. Además, cuando revisas las nominaciones, surgen otras dudas: ¿bajo qué criterio juntaron Profe por accidente y Jaque mate en una misma categoría? ¿Por qué aparecen candidatos con dos guiones?

En galardones cinematográficos, la simple nominación ya es un premio. Por eso sigo sin comprender qué sentido tiene esta «masificación». La votación al Mejor Guionista 2013 está reservada a miembros de ADOCINE. ¿Cuál será el sistema? ¿Leer y estudiar cada texto? ¿Valorar parámetros argumentales o de estructura? ¿Tener en cuenta la evolución de personajes?… ¿O hacer «clic» en la película que causó más ruido?

A la espera del ganador o los ganadores, he visto por segunda vez la mayoría de películas (menos Sanky panky II) cuyos guiones están en competencia. La cantidad de información que aporta esta categoría es tal que podemos «radiografiar» nuestro oficio en los últimos doce meses:

Quiénmanda¿Quién manda? El director. Si no me creen, revisen la lista de nominados. El director dominicano escribe (José María Cabral, Bladimir Abud, Alfonso Rodríguez) y cuando su historia necesita bisturí, busca ayuda en «colaboradores», la fórmula de escritura más popular entre nuestros cineastas. Siete guiones nominados a La Silla son resultado de colaboraciones: El rey de Najayo, Ponchao, Jaque mate, El hoyo del diablo, Los súper, Sanky panky II y ¿Quién manda?

laluchadeanaLa lucha de… ella. Ningún guión nominado tiene firma de mujer. Por tanto, o pocas guionistas están escribiendo, o colar un guión es más complicado si su autor no es hombre (en la actualidad, Leticia Tonos es la única directora-guionista reconocida). Tal vez por eso, en marzo de 2014, la Dirección General de Cine (DGCINE) celebrará la quinta edición del Festival Internacional Mujeres en Corto. Apoyamos esta iniciativa, aunque creemos que la igualdad se construye en los mismos espacios de competencia, no separando por género.

aritmodefeA ritmo de comedia. El 2013 pasará a la historia como un año de evolución temática: más dramas y nuevas incursiones, específicamente en documental (La montaña) y ciencia ficción (Biodegradable). Sin embargo, la comedia sigue siendo el género por excelencia. De los 15 guiones nominados a La Silla, 8 son de esta categoría, 6 cumplen patrones dramáticos (uno de ellos, A ritmo de fe, con elementos de musical) y la única historia de terror es El hoyo del diablo.

Foto-de-PonchaoPonchao, pero en paridad. Un gran descubrimiento (hablo de manera personal, claro) ha sido la idea de guión que maneja ADOCINE, pues estas nominaciones demuestran que su valor como texto cinematográfico depende exclusivamente de cifras en taquilla (si Haneke fuera dominicano, el guión de Amour no estaría en competencia porque tal vez sería un «clavo»). Al momento de votar, ¿qué tendrá más importancia? ¿El guión en sí mismo o el nombre del director? ¿Por qué ganaría Mi angelito favorito a Lotomán 2.0? ¿El teniente Amado es un personaje más completo que Ana simplemente por haber existido?

Y La Silla es para…

A veces, opinar de cine en nuestro país es incómodo, y más aún si formas parte de esta pequeña familia cinematográfica (eso somos, créanme). Para el cineasta dominicano, la crítica es un estorbo y resulta gracioso porque todos juran que seremos la vanguardia del cine latinoamericano aplaudiendo cualquier ocurrencia visual, señalando únicamente la «buena fotografía» del filme, callando ante los desaciertos narrativos.

Al igual que ustedes, espero con mucha curiosidad los resultados de La Silla, pero también los ataques directos o indirectos a esta nota. ADOCINE tiene que revisar su premiación, mejorando, entre otros aspectos, el criterio para nominar guionistas. De lo contrario, seguiremos hundidos en esta autocomplacencia que nada aporta, salvo alardear de 12, 15 o 20 películas anuales.

Si el domingo no gana un buen guión, olviden el sueño de ser industria. ¿Qué vamos a exportar? ¿Efectos especiales?

Buenas historias,

Pi

Proyecto Cupido

EmboscadaCupidoLa idea quizá parezca descabellada, pero como el cine es así, me he propuesto «reinterpretar» el guión que Juan Bautista Alfonseca escribió para Las emboscadas de Cupido[1], segunda película de Francisco Palau, estrenada en marzo de 1924.

Como saben, los negativos de este filme se perdieron durante el ciclón San Zenón y las únicas referencias proceden de reseñas escritas en Listín Diario, los ensayos de José Luis Sáez y el trabajo documental de René Fortunato.

Mi idea es aprovechar estas fuentes, la lista de locaciones y los pocos fotogramas que se conservan, para escribir una versión de la comedia que, según los críticos, imitaba en argumento y estructura a las películas italianas o «americanas» de la época.

El guión respetará las convenciones del cine mudo. Y para hacerme una idea del lenguaje visual utilizado por Alfonseca y Palau, estoy consultando películas del período 1915-1922 que pudieron influir al momento de concebir la historia.

Por ahora, la gran tarea es determinar con precisión el argumento porque hay muchas diferencias entre el resumen de Fortunato y, por ejemplo, las notas firmadas por el crítico puertorriqueño Santiago Indalecio Rodríguez.

El guión definitivo estará disponible para su filmación. Informaré por esta vía de los avances en escritura.


[1] En su libro Escritos de cine, René Fortunato se refiere a la película en singular: La emboscada de Cupido.

Santo Domingo, La Republicana y el cinematógrafo Lumière

LaRepublicanaLa primera exhibición de cine en Santo Domingo se realizó el 3 de noviembre de 1900.

Para empezar, ¿qué tal si recorremos el Santo Domingo de finales del XIX? La capital es un pueblo grande de aproximadamente 19 mil habitantes. Hay un tranvía tirado por caballos, los cayucos navegan el Ozama, y en época de lluvias, las calles se encharcan. Juan Isidro Jimenes lleva gobernando un año. Su antecesor, el dictador «Lilís», fue asesinado en Moca. Gracias a él, República Dominicana presume de ferrocarril, pero se ahoga en deudas.

Dominicanosaprincipiodesiglo

Muchos exiliados políticos están volviendo al país. Se respira un clima de libertad y, aunque las actividades artísticas son escasas, el Gobierno jimenista habla de «euforia cultural». Sin embargo, los días aquí son rutinarios y aburridos. Divertirse equivale a ver algún espectáculo de zarzuela, pasear por Güibia o escuchar la misma retreta cada domingo.

En noviembre de 1900, todo cambia. Un italiano llamado Francesco Grecco llega a Santo Domingo con un aparato novedoso: el proyector fabricado por los hermanos Lumière. Si bien las «imágenes animadas» no eran desconocidas, pues un estereoscopio de Charles Whestone recorrió el país en 1879, la aparición de Grecco con su máquina despierta mucho interés.

Cinematograph_Lumiere_advertisement_1895Lamentablemente hay poca documentación sobre su gira, que empezó en Puerto Plata (Teatro Municipal) y recorrió otras ciudades del Cibao: Santiago (Teatro Palmer) y La Vega (Teatro de la sociedad «Amor al estudio»). En su libro Historia de un sueño importado, José Luis Sáez cita a Listín Diario, medio que reproduce a su vez las reseñas de dos periódicos desaparecidos: La Redención y El Constitucional.

No obstante, los detalles de las crónicas y el programa con las películas proyectadas permiten reconstruir el evento. Francesco, «il signor Grecco», era un empresario que recorría las islas del Caribe, presentando cuadros con escenas naturales y reportajes bélicos del catálogo Lumière (cuando terminó su gira dominicana, viajó a Haití).

En la noche del sábado 3 de noviembre, ofreció su primera función. En esa época, era común proyectar películas bajo carpas de circo, pero Francesco logró agenciarse un recinto espléndido: el teatro La Republicana, antigua iglesia de la Compañía de Jesús, hoy Panteón Nacional. Desde la expulsión de los jesuitas en 1767, el templo había recibido diversos usos, entre ellos almacén de tabaco, seminario y espacio público de recreación.

panteóninteriorFrancesco proyectó doce o trece películas (no hay consenso). La mayoría de cintas eran de Louis Lumière, pero había algunas de Alexandre Promio y Georges Méliès. Según una nota, la gente aplaudió todos los cuadros y, en palabras del cronista, lo llamativo era «la apariencia de la más pura realidad» que ofrecían aquellas imágenes.

Una calle de París (1895), Baños públicos en Milán (1896), Pasión de Cristo (1898) y Los últimos cartuchos (1899) son cuatro de los títulos presentados en una actividad que reunió a un público heterogéneo que no llenó el teatro. La situación mejoró para Francesco al día siguiente. Sin embargo, esa segunda función también acabó con lugares vacíos.

El lunes 5 de noviembre, la prensa compartía el reclamo de los espectadores: había que bajar el precio de las entradas. Si tenemos en cuenta que la situación económica del país era precaria por culpa de «Lilís» y sus empréstitos, esta petición suena lógica. Los boletos no eran baratos, pues oscilaban entre 20 centavos y dos pesos. Francesco debió comprender y, como buen empresario, decidió bajar los precios para una próxima exhibición.

A más de 100 años de aquel fin de semana, pocos recuerdan a este hombre y su cinematógrafo. Ninguna tarja identifica al Panteón Nacional como lugar de la primera exhibición de cine en Santo Domingo. Cuando los dominicanos, encabezados por Fernando Defilló, decidieron entrar al negocio de las proyecciones, La Republicana se convirtió en el aforo por excelencia.

En julio de 1901, Francesco regresó a Santo Domingo, presentó nuevas películas acompañado de una orquesta y desapareció poco después sin dejar rastro. Por fortuna, hoy tenemos Youtube y basta con teclear su lista de películas para imaginar qué sintieron los capitaleños ante la imagen en movimiento.

Chapeaux à transformation (El sombrero multiforme), película del año 1895, filmada por Louis Lumière y proyectada en Santo Domingo, los días 3 y 4 de noviembre de 1900: